Yo hoy venía realmente dispuesta a
hablar sobre la curación de tatuajes, pero una serie de
acontecimientos me han hecho decantarme por un tema mucho más
“peliagudo” (Y nunca mejor dicho). En la actualización anterior
Ruth nos hablaba de esas tres preguntas que no hay que hacerle a una
mujer. Ambas que creemos que las casualidades no existen, hemos
sentido que American Apparel nos hacía un guiño con
la campaña que ha hecho de maniquís con bello púbico visible bajo
su nueva línea de ropa interior, íntimamente relacionada con la
pregunta de “¿Y esos pelillos?”, claro que ahora vamos un paso
más allá y la pregunta sería más bien “¿Y esa mata?”
Foto de la campaña. |
Antes de ponerme a escribir esto me he
leído alrededor de 12 artículos, 20 respuestas en foros sobre
depilación púbica, algún que otro chiste sobre ello y hablado con
amigas y amigos al respecto. Este no es un tema nuevo ni mucho menos,
vuelve a mi vida con cierta frecuencia y me gusta denominarlo “El
vello de la vergüenza”.
El caso es que estas campañas te llevan a leer cosas como “El
feminismo está de moda” o “El matojo está de moda” y ambas son frases
que también me incordian moralmente. Para empezar y sin entrar en
profundidad, que el feminismo se considere una moda me parece algo
verdaderamente terrorífico. Si os paráis a leer que considera la
rae que es “moda”, podréis haceros una idea de porqué. Realmente
no espero que el feminismo sea una moda, si no una meta, solo alguien
que no tiene ni idea de que busca el feminismo se atrevería a
denominar los pasos que va dando “modas” y no avances, pero en
fin, eso para otro momento.
Una vez hablando con mis amigas una de
ellas dijo que cuando se depilaba lo hacía para su pareja, y que
para decidir como depilarse había optado por lo que sería “normal”
para él. Le pregunté que como sabía ella lo que era normal para un
hombre y me dijo que puesto que la mayoría de coños que habría
visto serían en el porno, y en la mayoría de videos porno iban
depiladas, lo “normal” debía ser depilarse entera. Esta
deducción me pareció graciosa porque para mi durante mucho tiempo
“lo normal” no era depilarme completamente, porque eso me daba
aspecto de niña pequeña y me parecía completamente “Anormal”.
El asunto es, que si yo me pongo unos
pantalones de campana en vez de unos pitillos nadie se va a meter
conmigo a día de hoy, sin embargo si reivindico que llevo una mata
de pelo entre mis piernas, no solo va a resultar raro, si no que
además puede generar cierto rechazo, especialmente del sexo opuesto.
“A mi me gustan depiladas” no es una frase que no hayamos oído
nunca. Así que en realidad, esto no es tanto una moda si no una
imposición social, cuando a fin de cuentas es pelo, ni más ni menos,
no es un monstruo, ni una enfermedad; es pelo como el que tenemos en
los brazos o en la cabeza y no debería ser más asqueroso. Sin
embargo lo es, tanto para nosotras como para ellos, lo que me lleva
a preguntarme: Enserio ¿Cómo hemos llegado a esto?
Puedo entender los motivos de depilarse
y puedo entender lo motivos de no hacerlo, ¿Pero en qué momento el
no hacerlo se ha convertido en una norma que si no la cumples te
conviertes en un paria? ¿En que momento que puedan haber mujeres con
vello púbico es algo raro? ¿Algo asociado a la reacción de “Ugh”? La mayoría de ellos siguen con pelos en las piernas, en el pecho, en las cejas, en las falanjes de manos y pies, ¡Algunos ni se recortan el vello púbico! Lo dejan crecer salvaje cual amazonas, y no digo "Quitároslo también", lo que intento decir es "Sí nos ha llegado antes y parece obligatorio para integrarse, esto tiene un matiz sexista que no mola"
En lo referente a la campaña, American Apparel no es la primera vez
que usa este tipo de marketing para atraer al público, ya dio el
cantazo en su momento con las camisetas de una vagina menstruando.
Tampoco estoy del todo segura que este tipo de publicidad sea lo que
necesitan nuestros pubis. Supongo que lo que me gustaría es que
estas cosas no pasaran, que cada cual pudiese llevar el pelo como se
le antojase y el resto del mundo actuase sin caer en la crítica
destructiva. Que ver unos maniquís peludos no nos pareciese extraño,
y que poder hablar de “el vello de la vergüenza” fuese mucho
menos vergonzoso. Pero claro, nuestra sociedad se alza sobre lo
“tabú”. Pues señores, creo que hemos cometido un grave error al
convertir nuestro cuerpo, nuestras excreciones y nuestro sexo (en
ambos sentidos) en algo tabú, pues convivimos con ello cada día
desde que nacemos hasta que morimos, y hablando (También por suerte
o por desgracia) es como se entiende la gente.
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